Lágrimas de oro

Lágrimas de oro. Homenaje a mis antepasados. 2018.
Un proyecto de Florencia Álvarez Guardo.

Guión FAG Diego Lezcano
Dirección de fotografía Daniela Pereiro
Cámara Daniela Pereiro y Verónica Piñeiro
Montaje Flor y Diego
Diseño sonoro Diego Lezcano
Gracias infinitas a Josefina Casco

Ficha técnica:

Video digital, sonido estéreo, 1920×1080 23,94fps 5´46¨, 2018.
Videoinstalación, estructura de caño de hierro 230x 96 x 3cm. Backlight dibujos sobre papel carbónico negro

Me apropio de una tradición oriental para construir mis propios recursos simbólicos e imaginarios con los que intento envolver una idea sobre la muerte.

Me interesa pensar cómo funciona el tiempo en nuestra mente. En mis obras están presentes el transcurrir del tiempo y la vida a través de los ciclos de transformación, el duelo y la muerte de manera recurrente. Me gustan como lugar de observación.

Los papeles dorados se llaman k´ouo-ting y tradicionalmente se utilizan en entierros, fiestas y/o ritos religiosos. Los compro, si  el comerciante accede, en el barrio chino de Buenos Aires. Se venden fraccionados, atados con un hilo y representan el dinero. Por su color, además, manifiestan un aspecto religioso.

Muchas cremaciones rituales tiene por origen la acepción de fuego en cuanto vehículo o mensajero, del mundo de los vivos al de los muertos. En este caso, los papeles se pliegan formando un antiguo lingote chino y su combustión simboliza el envío de un pago anticipado por los buenos servicios que recibirá el alma del difunto en el mundo de los espíritus.

Montados sobre una base de papel de seis metros de largo, colgado de una estructura de hierro que evoca el formato de la puerta mi casa.  Los audios son resonancias de la mente del personaje en escena o, de otra voz que se apropia de su discurso. Diálogos de lo que podría decir, lo que debería haber dicho o que nunca diría. Esa voz se manifiesta y pone en evidencia una violencia latente: contra otros, contra sí misma. Un pulso que cambia en su intensidad y el estado de las cosas.

Texto FLORENCIA ALVAREZ GUARDO